
Descubrir La Pata de Oca, en Calle Mayor, 5, Torres del Río, es como llegar a un pequeño paraíso rural en Navarra. Este hostal es ideal para quienes buscan un lugar acogedor y con un toque especial: cuentan con habitaciones dobles con baño y una triple, además de buena onda en español e inglés. Si traes a tu peludo amigo, ¡genial! Solo que las mascotas son bienvenidas en la zona del hostal, no en el albergue. ¿Y te cuento? Tienen una piscina para refrescarte en los días calurosos y un jardín donde puedes relajarte.
Imagínate disfrutando de una buena comida en el restaurante que ofrecen, donde sirven platos locales a la hora del almuerzo y la cena, junto al ambiente acogedor de un salón común y una terraza. Ya estés de paso para conocer el Camino de Santiago (¡está a solo 21 km!) o simplemente buscando un lugar para relajarte, este sitio tiene todo. Y no olvides que las literas son super económicas, desde 20€, y las habitaciones dobles están entre 80€ y 90€. La calidad-precio es inmejorable, ¡seguro que te encantará!

Hostal Rural La Pata de Oca
Mapa Ubicación Hostal Rural La Pata de Oca
Dónde se ubica el Hostal Rural La Pata de Oca
¡Hola a todos! Quería contarles sobre mi experiencia en el Hostal Rural La Pata de Oca, mientras hacía el Camino de Santiago hace unas semanas. Empezamos nuestra andanza en la población de Arcos y, en plena búsqueda de un lugar donde quedarnos, decidimos darle una oportunidad a este hostal. ¡Fue todo un viaje! Primero, llamamos con la esperanza de que estuvieran abiertos, ya que se recomienda hacerlo fuera de temporada alta. Cuando atendí la llamada, un tal Gil y poyas empezó a vacilarme de una manera absurda, soltando tonterías como si no tuviéramos nada mejor que hacer. ¡No sé si reír o llorar! Pero bueno, así es la vida.
Ahora, sobre las habitaciones... ¡Ay, las literas! Estaban tan cerca que era un reto encontrar espacio para las mochilas. Y aunque logramos dormir, había un ambiente tenso que no se olvidará fácilmente. El hospitalero tenía un carácter algo explosivo: se puso a gritarnos y hasta nos amenazó con llamar a la Guardia Civil. ¡Imposible dialogar! Aunque, al final, nos quedamos con el miedo de que volviera a aparecer gritando. Vamos, que fue una noche de lo más emocionante... pero no precisamente de la forma en que uno espera.
Sin embargo, no todo fue negativo. Hubo un par de momentos buenos, gracias a Enzo y los demás chicos del lugar. Su amabilidad realmente se destacó en medio del caos. La comida era bastante buena y el vino navarro, ¡impresionante! Definitivamente, me quedé con ganas de regresar solo por eso. Pero claro, un par de detalles feos como el hecho de que nos dejaron sin desayuno (como si el dueño estuviera aún dormido) y el trato grosero, hicieron que la experiencia se sintiera un poco decepcionante.
Y para finalizar, si te preguntas ¿dónde se ubica el Hostal Rural La Pata de Oca?, está en C. Mayor, 5, 31229 Torres del Río, Navarra. Así que, si decides pasar por allí, ya sabes a lo que te enfrentas. ¡Buena suerte y que la fuerza esté contigo!
Qué tipo de habitaciones ofrece el hostal
Y bueno, la experiencia en el Hostal Rural La Pata de Oca tiene sus matices, ¿no? Aunque no puedo evitar esas reseñas negativas que parecen sacadas de un mal sueño. Imagínate, llegas con tus dos peques, cansados del camino, y resulta que les dicen que no hay desayuno. En serio, ¡menuda faena! Y eso de que te cobren por una suite con frío y sin calefacción, es para plantearse si uno no está en una película de terror. Si te da curiosidad, échales un vistazo a Tripadvisor, que hay más historias que contar.
Hablando de historias, lo que más sorprende es la respuesta del “dueño”. Una familia que espera en la puerta, con un carrito doble, y le dicen que mejor se vayan a tomar un refresco, pero ¡zass! El dueño aparece gritando. Eso es completamente inaceptable en un lugar que debería ser un refugio para peregrinos. Al final, lo mejor fue que se marcharon y seguramente irán a contar su experiencia por ahí. ¡A mí también me dejaría muy mal sabor de boca!
Por otro lado, no todo es tan oscuro. Hay muy buenas reseñas que hablan de la comida y el servicio. muchísima gente destaca lo limpio y ordenado que está todo, y eso siempre es un plus para hospedarse. Está en una antigua casa blasonada, justo frente a la impresionante iglesia del Santo Sepulcro, un tesoro del románico navarro. No se puede decir que carezca de encanto, porque incluso hay un pequeño patio con piscina, ideal para relajarte después de un día de peregrinación.
En cuanto a las habitaciones, hay opciones para todos. Tienen un albergue con habitaciones y baños compartidos, así como habitaciones privadas en la planta superior. Las habitaciones privadas son bastante amplias y tienen baño propio, además de esa decoración retro tan especial. Todo huele a tranquilidad, perfecto para descansar bien después de un largo día. Y si tienes suerte, te recibirán como a un rey, generalmente gracias a Vincenzo, el gerente. En definitiva, aunque la experiencia puede variar, hay mucho que explorar en este encantador hostal palpitante de historia.
Se aceptan mascotas en el hostal
Y bueno, después de haber estado en el Hostal Rural La Pata de Oca la semana pasada, tengo que decir que fue de las mejores experiencias en el camino. La atención de Vicente fue espectacular, te hace sentir como en casa desde el primer momento. Aunque la habitación no sea un lujo, ¿qué más se puede pedir cuando estás buscando un lugar acogedor para descansar después de un día largo de peregrinación? Lo importante aquí es el trato y la hospitalidad, y Vicente se lleva todos los puntos en eso.
Este albergue tiene un encanto especial. Templario, original y, además, ¡súper calentito! Realmente ha sido un hallazgo inesperado. Me encantó cómo Vicente, siempre tan atento, preparó una ensalada con tortilla enorme cuando le dije que no comía lentejas. Esa atención a los detalles marcan la diferencia, y la verdad, ¡quién no apreciaría una cena así después de caminar todo el día!
Aunque es cierto que hubo alguna queja sobre las duchas y el desayuno, la experiencia general es que la ubicación y la actitud de Vicente hacen que todos tus inconvenientes se olviden al instante. Estuvimos un grupo de nueve peregrinos y la energía en el albergue fue fantástica. Sin duda, un lugar recomendado al 100%. Además, lo que es muy importante, si te estás preguntando si se aceptan mascotas, ¡la respuesta es sí! Así que incluso tu mejor amigo peludo puede unirse a la aventura sin problema.
En qué zonas del hostal se permite la entrada de mascotas
Y después de ese cafecito en la terraza, decidimos quedarnos a comer. Pedimos una ensalada para cuatro, otra más pequeña para dos, y unos macarrones que, bueno, no fueron lo que esperábamos... Todo eso y un tiramisu helado por solo 15 euros. ¡Menuda sorpresa! No es que seamos muy exigentes, pero hay cosas que no deberían costar tanto en un comedor helado. La verdad, nos pareció un poco un robo, especialmente siendo un albergue del Camino. Una pena que el lugar no esté más cuidado.
La habitación, por otro lado, tenía su propio encanto aunque un poco peculiar. Se notaba que le falta un buen mantenimiento. El servicio? Un desastre, la verdad. Pasamos un rato en el que, en lugar de ser recibidos como peregrinos, pareciera que el personal estaba harto de tener que atender a gente como nosotros. Vamos, que a las 8:00 am no había nadie por allí para hacer el check-out. Ni siquiera avisan que no aceptan pagos con tarjeta, así que, si no llevas efectivo, puedes quedarte en la calle y eso no está nada bien.
Sobre las duchas… ¡vaya lío! Tuvimos que hacer malabares para no inundar el baño cada vez que usamos la ducha. Solo funcionaba una pica en el baño y las luces eran tan escasas que terminaron por jugarme una mala pasada; ¡terminé usando la linterna del móvil! Al final, aunque me dirás que las camas eran cómodas, me fui más estresado que relajado. Por otro lado, los que han estado antes dicen que en otras épocas el lugar era un encanto, y que había hermanos al mando que hacían sentir a todos como en casa. ¡Eso suena genial!
Para la pregunta sobre las mascotas, parece que hay que tener cuidado. No hay información clara sobre en qué zonas se permite su entrada. Así que, si piensas llevar a tu peludo contigo, lo mejor es llamar antes y preguntar directamente. ¡No querías sorpresas desagradables!
El hostal cuenta con piscina
Y hablando de comer, la paella que hacen en La Pata de Oca es espectacular. Imagina esa combinación de sabores, y todo servido en un ambiente tan acogedor... ¡No hay mejor manera de recuperar energías tras una dura etapa del Camino! La verdad es que, cuando llegamos, ya casi era la hora de la comida y se notaba el cariño con el que preparan cada plato. Te dejan listo hasta para el siguiente día, lo que equilibra a la perfección el esfuerzo después de caminar. Eso sí, si llegas y la comida está lista, asegúrate de probar un poco antes de que se acabe.
La atención en La Pata de Oca es realmente memorable. Carlos y su equipo hacen todo lo posible para que te sientas como en casa, se preocupan por tu bienestar y están siempre a mano para cualquier cosa que necesites. Con todo lo que se les pide, incluso si tienes algún problemita como una rodilla adolorida, ellos no escatiman en esfuerzos para asegurarse de que estés bien. Para nosotros, eso marcó una gran diferencia y hizo nuestra estancia aún más agradable.
Sobre el lugar en sí, el hostal está super bien ubicado, justo en el Camino de Santiago. Es un caserón antiguo bien restaurado que tiene un encanto especial, perfecto para descansar y recargar pilas. Las habitaciones son amplias y cómodas, aunque es cierto que cierta reseña mencionó que había demasiadas camas en algunas. Pero, ¿realmente importa cuando la amabilidad del personal y el buen ambiente brillan con luz propia? Además, una de las sorpresas fue el nuevo encargado, Iván, que se animó a tocar la guitarra para nosotros. ¡Fue un detalle increíble!
Y para aquellos que se lo están preguntando, no, el hostal no cuenta con piscina, pero con la calidad de atención y del servicio que ofrecen, no creo que eso sea un inconveniente. Lo más importante es cómo te hacen sentir y el buen rollo que hay en el ambiente. Así que, si estás en el Camino y necesitas un lugar para descansar, ya sabes que La Pata de Oca es una parada más que recomendable. ¡Te aseguro que no te arrepentirás!
Cómo es el jardín del hostal
Y, bueno, lo de La Pata de Oca en Torres del Río ha sido toda una experiencia, ¿no? Al reservar en abril para nuestra escapada de septiembre, no tenía ni idea de que iba a haber un cambio de gerencia. De hecho, ya no estaban los dos señores mayores que conocí el año pasado. Pero te digo, el nuevo gerente, Iván, ha hecho un trabajo excelente. En mi reciente visita hace un par de semanas, vi que por doce euros la noche, el albergue está más que bien. Tiene dos terrazas que son pura maravilla para relajarte tras dar unos paseos. ¡Y las taquillas con enchufe son un detalle que no se ve en todos lados!
El trato con Iván fue genial. Te hace sentir como en casa, y aunque las literas son un pelín apretadas, la limpieza y el ambiente tranquilo son un plus. Sí, un par de personas comentaron que la limpieza de las habitaciones podría mejorar, pero también vi muchas reseñas alabando el lugar. La verdad, si terminas la etapa en Torres del Río, no puedes dejar de pasar por aquí. Aparte de un buen descanso, te puedes encontrar con Iván dando un mini concierto con su guitarra. ¡Imagina eso después de un día de caminatas!
Por otro lado, es verdad que hubo comentarios sobre el frío por la noche, pero entiendo que en invierno puede ser complicado. Por suerte, la hospitalidad de Iván hace que uno se olvide un poco de esos detalles. Aparte, la comida es otro nivel; el codillo que preparó fue espectacular, ¡y la ensalada de 10! Si andas buscando un escape tranquilo en un entorno relajante, este lugar definitivamente es un oasis en el camino.
Y ya te lo dije, el jardín es una joya. Tiene un ambiente muy tranquilo y relajante, ideal para disfrutar de unas buenas vistas y tal vez leer un libro mientras te bañas en el sol. Es un espacio muy agradable donde puedes desconectar de la rutina. Así que si te animas a ir, ¡estoy seguro de que te va a encantar!
Qué tipo de comida se sirve en el restaurante del hostal
Y hablando de mis últimas experiencias en La Pata de Oca, tengo que decir que los baños y la limpieza dejan mucho que desear. Es un poco incómodo compartir aseo entre chicos y chicas y, sinceramente, no me sentí del todo cómodo con eso. Las habitaciones son pequeñas y, bueno, no tienen el mejor olor que digamos. La verdad es que una buena limpieza haría maravillas, porque el lugar tiene potencial. Además, el trato que recibimos fue un tanto borde. Entiendo que hay momentos estresantes, pero un poco más de amabilidad no vendría mal.
En cuanto a las instalaciones, aunque están bien, realmente necesitan más mantenimiento. A veces, sentía que el buen trato del dueño intentaba compensar lo que faltaba en profesionalismo. Lo que sí es un punto positivo es que aceptan mascotas, algo que siempre es un plus si viajas con tu peludo. ¡Pero vaya! El desayuno dejaba mucho que desear: una tristona tostada de pan de molde, un zumo y un café. No sé ustedes, pero yo necesito más energía para andar mis 25 km diarios.
Sin embargo, no todo fue negativo. Hubo quien salió súper contento, como Júlia, que mencionaba lo bien que la acogieron. Ella destacó las instalaciones y, sobre todo, la cena. Y es que, al parecer, la paella que sirven en su comedor es de lo más rico. Claro que no todo el mundo tuvo la misma suerte. Entonces, si decides quedarte en el restaurante del hostal, ten en cuenta que la comida es bastante básica, ejemplificada por una paella que a algunos les encantó pero a otros les pareció floja. La cena puede ser un buen momento para compartir, aunque quizás las opciones puedan mejorar un poco. Ya te digo, es un lugar con un aire acogedor, pero necesita pulir varios detalles para hacer que tu experiencia sea realmente memorable.
Hay opciones para vegetarianos o personas con restricciones alimenticias en el restaurante
La verdad es que el Hostal Rural La Pata de Oca tiene su encanto, sobre todo si buscas un trato familiar y una experiencia más personal. Es un lugar muy limpio, lo que siempre se agradece, y parece que se esfuerzan en mantener todo en buen estado. Si alguna vez pasas por Torres del Río, este sitio podría ser un buen break en tu ruta. La ubicación es ideal si andas por el Camino de Santiago, perfecto para descansar y recargar energías antes de seguir adelante.
Eso sí, no todo el mundo ha tenido la misma suerte. Hay quienes han mencionado que el precio de 55€ puede parecer excesivo para lo que ofrece, especialmente con instalaciones que parecen tener su tiempo. Algunos incluso se sintieron un poco presionados por el personal para cenar allí, lo cual puede resultar incómodo si ya tienes otros planes. Aunque hay quienes han disfrutado de la cena, así que quizás lo que se trata es de que hay opiniones tanto positivas como negativas.
Las habitaciones pueden dicho de forma sencilla, son prácticas. Hay quienes han jugado a favor, disfrutando de la ducha caliente y rápida, y de la atención al detalle en la limpieza. Los baños también parecen estar en condiciones decentes, un punto a favor, y la piscina, aunque no siempre accesible, puede ser un buen aliciente si te toca un día caluroso. En cualquier caso, para los más exigentes, puede que les cueste un poco ajustarse a lo que ofrecen.
Ahora, en cuanto a opciones para vegetarianos o personas con restricciones alimenticias, parece que no hay mucha flexibilidad en el menú. Algunas personas que han pasado por allí señalaron que, aunque había un buen servicio y la comida era sabrosa, no parecían tener muchas alternativas para los que tienen dietas especiales. Así que si eres de los que cuida lo que come, mejor preguntar antes.








