
La Cueva del Chato es ese lugar que tienes que visitar si pasas por Canillas de Río Tuerto. Este encantador restaurante se ubica en una antigua bodega reformada, justo al lado de la iglesia. Aquí la comida es exquisita y las raciones son super generosas, ¡te aseguro que saldrás más que satisfecho! Su menú cuenta con 29 platos y bebidas que van desde lo más tradicional hasta creaciones más modernas, todo hecho con ingredientes frescos de temporada. Si te gusta el pulpo a la brasa o un buen cordero, este es tu sitio.
No solo la comida es un punto fuerte, sino que el trato del personal es simplemente increíble. La camarera que te atiende vale su peso en oro, siempre con recomendaciones acertadas y una sonrisa. La Cueva del Chato ha recibido 4.7 de 5 en Restaurant Guru y cuenta ya con cientos de reseñas de visitantes felices. Así que, si buscas disfrutar de una buena comida y un ambiente acogedor en un pueblo de la Rioja, ¡no lo dudes más y dale una oportunidad a este encantador restaurante!

Horarios Restaurante La Cueva del Chato
| Día | Hora |
|---|---|
| lunes | Cerrado |
| martes | Cerrado |
| miércoles | 13:30–17:00 |
| jueves | 13:30–17:00 |
| viernes | 13:30–18:00, 21:30–1:30 |
| sábado | 13:30–18:00, 21:30–1:30 |
| domingo | 13:30–18:00 |
El horario podría cambiar.
Mapa Ubicación Restaurante La Cueva del Chato
Dónde se encuentra La Cueva del Chato
¡Chicos! Si estáis buscando un lugar donde disfrutar de buena comida y mejor compañía, La Cueva del Chato es el sitio perfecto. Este restaurante está en un pequeño pueblito de Canillas de Río Tuerto, en La Rioja, y aunque tiene solo 50 habitantes, es todo un tesoro escondido. No es fácil de encontrar sin GPS, pero, ¡vaya que vale la pena! Cuando llegamos, nos recibió Maribel, la camarera y reina del lugar, con su simpatía y una sonrisa que ya nos hizo sentir como en casa.
La carta tiene de todo, pero Maribel nos ayudó a elegir con su sabiduría. De entrante probamos virutas de paté micuit con pera y manzana, ¡una delicia total! Y para seguir, el pulpo a la brasa con patatas fue exquisito. Todos decidimos ir a por las chuletillas de cordero de plato principal, y fueron todo un acierto. Y no os olvidéis de dejar un huequito para los postres. El mousse de yogur con mermeladas caseras es un MUST, y el hojaldre con chocolate se lleva todos los aplausos. Cada bocado fue un festín, y lo mejor es que la buena onda de Maribel hace que te sientas como en una reunión familiar.
Además, terminamos la velada con una visita guiada por la cueva donde se hacía el vino. Fue un detalle genial que nos dio un vistazo a la historia del lugar, todo con un humor y carisma que solo un par de personas entrañables como ellos pueden ofrecer. Y si estáis pensando en qué beber, la Muga crianza del 2020 fue nuestra elección, y vaya que estaba a la altura de la comida.
¿Y dónde se encuentra La Cueva del Chato? Para que no tengáis problemas en encontrarlo, está en Cam. Torrecilla, 1, 26325 Canillas de Río Tuerto, La Rioja. Así que, si tenéis la oportunidad de ir, ¡no lo dudéis ni un momento! Es el tipo de lugar al que querréis volver una y otra vez. ¡A disfrutar!
Qué tipo de establecimiento es La Cueva del Chato
Lo que te puedo decir es que La Cueva del Chato se ha convertido en un auténtico clásico para mí y mi familia. Desde que lo descubrimos, cada vez que vamos seguimos saliendo con una sonrisa y el estómago feliz. La última vez que fuimos, celebramos nuestro 31 aniversario y, la verdad, fue la elección perfecta. El servicio es de 10, siempre atentos y dispuestos a hacerte sentir como en casa. Por unos 50-60 € por persona, te aseguro que vale totalmente la pena. Si pidas el pulpo a la brasa, no vas a querer probar otra cosa. Y no te olvides de dejar espacio para el hojaldre de nata; ¡es una maravilla!
He escuchado que hay gente que va solo por el solomillo, y la hija de un amigo mío no para de preguntar cuándo van a comerlo de nuevo, ¡y es que es un auténtico vicio! Pero eso no es todo, la paletilla de cordero rellena de hongos es otro plato que saca los colores a cualquiera. Y la ensalada con virutas de foie que nos recomendaron una vez, uff, ¡no tengo palabras para describirla! Aquí, la comida siempre es casera, pero además bien presentada y las raciones son generosas, así que ve con hambre.
Otra cosa que me encanta es el ambiente. La decoración rústica le da un toque muy acogedor, y la atención es de lo más personalizada; es como comer en casa de tu tía. La última vez que celebramos el cumpleaños de mi hija, la camarera (que resulta ser la propietaria) tuvo un detalle tan bonito que nos dejó a todos con una sonrisa. Además, nos trajeron cuentos para el niño, lo que es un plus cuando uno viaja con peques.
En resumen, La Cueva del Chato no es solo un restaurante, es un lugar donde puedes disfrutar de comida casera deliciosa, un trato familiar y un ambiente que te hace sentir bienvenido. Perfecto para cualquier tipo de celebración y un sitio al que seguro querrás volver, ¡yo ya estoy pensando en mi próxima visita!
Cuál es la capacidad del restaurante en términos de atención y servicio
Y cuando llegamos a La Cueva del Chato, nos sorprendió lo acogedor que era el lugar. El espacio está dividido en estancias a distintas alturas, lo que le da un toque especial sin perder la calidez. La atención fue de 10, muy cercana y amigable. Maribel, en particular, nos hizo sentir como en casa. Es de esas personas que te atrapan con su energía, y al final resulta que su amabilidad es completamente natural. ¡No como en otros sitios, donde solo te sonríen para que pidas más!
La comida, ¡madre mía! El revuelto de hongos y el pulpo a la brasa estaban para quitarse el sombrero. Vimos que muchos coincidían en recomendar el rape fuera de carta, y vaya que lo hizo bien. Nos lo enseñó y no pudimos resistirnos. El sabor del pescado a la parrilla fue simplemente extraordinario. Y si te gustan los postres, no puedes dejar pasar el milhojas de nata y la tarta de queso al horno. Te lo aseguro, ¡vuelvo por esos dulces!
Lo que más me sorprendió al comer allí fue la relación calidad-precio. Por unos 40-50 €, probar tanta maravilla es un regalo. Desde las chuletillas hasta el rabo de toro, todo fue una delicia. Tuvimos la suerte de ir un grupo de seis amigas y el ambiente fue genial. Entre risas y buena comida, el tiempo voló. Ah, y no te olvides de probar las croquetas de jamón; pueden que sean las mejores que he comido. ¡Una delicia!
En cuanto a la capacidad del restaurante, La Cueva del Chato está diseñado para ofrecer un servicio impecable a grupos. Aunque parece íntimo y acogedor, están más que preparados para atender a varios comensales a la vez, sin que eso afecte la calidad y atención que ofrecen. Así que si decides ir con amigos o en familia, ¡no dudes que te van a atender como a un rey! Ya estoy planeando mi próxima visita.
Qué tipo de comida se ofrece en La Cueva del Chato
Y si hablamos de ambiente, La Cueva del Chato es todo lo que buscas: un sitio acogedor que te hace sentir como en casa desde que cruzas la puerta. A pesar de estar en un pueblecito tan pequeño, siempre está lleno; es uno de esos lugares que no descubres por casualidad, sino porque te lo recomienda alguien que sabe. En serio, alucinas con la decoración rural, las mesas bien vestidas y ese toque cálido que le dan a todo. Y el personal, ¡madre mía! Todos súper amables y atentos. La camarera que nos atendió fue un encanto, siempre sonriendo y dándonos las mejores recomendaciones.
Así que, ¿qué nos ofrecieron? Empezamos por un plato de jamón ibérico que estaba que flipabas de bueno. Luego, unos espárragos rellenos de boletus, langostinos y trufa que, sinceramente, son de los mejores platos que he probado en mi vida. De segundo, el solomillo con foie fue alucinante, en su punto, cocinado justo como hay que hacer: caliente pero poco hecho, como tiene que ser. Y no te olvides de dejar sitio para el postre; ese milhojas que compartimos merecía su propio episodio en un programa de cocina. En general, por unos 40-50 € por persona, salimos más que satisfechos.
Aunque no tienen menú, los precios son más que razonables. Por unos 60 €, comimos dos personas con ensalada, pulpo a la brasa y hasta una tarta de queso casera para compartir, que, por cierto, era una maravilla. Y si me preguntas sobre la comida en La Cueva del Chato, te diría que es puro deleite: una cocina casera pero con un toque de autor, donde destacan ingredientes frescos y de calidad. Las ensaladas son creativas y generosas, la carne es excepcional y, sin olvidar, los postres caseros que hacen que quieras volver una y otra vez. ¡Así que ya sabes, es un lugar que no te puedes perder!
Cuántos platos y bebidas incluye el menú del restaurante
Así que bueno, ya te conté sobre nuestra última experiencia en la Cueva del Chato. Todo comenzó con esa recepción cálida y agradable, que te hace sentir como en casa desde el primer momento. Los camareros son súper amables, lo cual siempre se agradece. Pero, ¡vaya! La carta de vinos me pareció un poco limitada y, sobre todo, un poco cara para estar en la mismísima Rioja. No sé, esperaba algo más accesible, pero bueno, así es la vida, ¿no?
Ahora, pasemos a la comida. Los entrantes fueron, sin duda, lo mejor de la noche. Si pruebas los chorizos y morcillas, te aseguro que no te van a decepcionar. Y la ensalada de queso de cabra… ¡wow! Bien generosa en cantidad, y todo súper fresco. Mis niñas disfrutaron de un entrecot delicioso y el solomillo que pidió mi Khalessi la dejó más que satisfecha. De hecho, ella decía que estaba exquisito. En cambio, el rabo de toro que pedí tenía buena pinta y estaba tierno, pero lamentablemente resultó ser un poco insípido. Un poco de sabor extra no le habría venido nada mal.
Y bueno, ya sabes cómo son los postres, ¿verdad? A veces son la guinda del pastel, pero en este caso, la decepción fue grande. Pedí unos milhojas que tenían un aspecto increíble, pero que no aportaron mucho sabor. Una pena, porque con un plato como ese, ¡uno espera la perfección! El ambiente del sitio también me pareció algo frío y, además, se notaba el humo de los chuletones que se estaban asando, lo cual puede ser un poco incómodo si la ventilación no es la adecuada. No sé, con lo agradable que era el personal, pero creo que esta vez no volveríamos.
Aún así, si buscas un sitio donde comer bien, la experiencia no fue del todo mala. La Cueva del Chato tiene sus cosas buenas: la calidad de la carne es notable, por ejemplo, y si te gusta el tiramisú, dicen que es un must. La carta está bien variada y, en general, la calidad-precio es aceptable. Para que te hagas una idea, el precio por persona puede estar entre 30 y 50 €, dependiendo de lo que pidas. Así que si decides ir, asegúrate de reservar porque suele llenar. ¡Ah! Y respecto al menú, creo que incluye varios entrantes y un plato principal, además de una bebida, pero te recomiendo preguntar directamente en el restaurante para salir de dudas. ¡Éxito en la visita!
Hay opciones en el menú para quienes buscan comida tradicional y moderna
Y hablando de La Cueva del Chato, ¡qué joya escondida! Desde el momento en que entras, la atención de Maribel es excepcional. No hay forma de que no te sientas como en casa. Te aconseja con cada plato, y las recomendaciones que hace son simplemente increíbles. Cada vez que he ido, he salido más que satisfecho. La comida es de 5 estrellas; el rabo de toro que preparan es probablemente el mejor que he probado nunca. Si quieres disfrutar de una buena comida, aquí lo tienes.
El ambiente es super acogedor, perfecto para charlar y relajarte. Esto es justo lo que buscas después de un día explorando los alrededores. Los precios son bastante accesibles, rondando entre 50 y 60 € por persona, y por lo que te sirven, ¡es un chollo! Raciones abundantes y buenísimas, además, el servicio es siempre atento. La combinación de buena comida con un trato insuperable es el motivo por el cual todos salimos de allí con una sonrisa de oreja a oreja. Te lo digo de verdad, ¡repetir es inevitable!
Y no puedo dejar de mencionar esos platos que tiene en el menú. Comí unas virutas de foie sobre cama de patata, manzana y pera que me dejaron sin palabras. ¡Y los espárragos rellenos de gambas, boletus y trufa eran para llorar de lo buenos que estaban! Si tienes ganas de una comida que mezcle lo tradicional con toques modernos, La Cueva del Chato lo hace a la perfección. Tienen opciones que van desde lo más clásico hasta propuestas un poco más innovadoras, algo que seguro va a satisfacer tanto a los que buscan comida tradicional como a los que quieren experimentar con algo nuevo. Sin duda, es un lugar para volver siempre. ¡No te lo pierdas!
Qué platos son recomendados en La Cueva del Chato
Así que, sigamos hablando de La Cueva del Chato. En serio, si no habéis estado allí, tenéis que hacerlo. El lugar tiene un encanto rústico impresionante, con una decoración que te transporta a otra época. Además, el ambiente es tan acogedor que te hace sentir como en casa desde el momento en que pones un pie dentro. Y no me hagan empezar con el servicio: Maribel, la dueña, es un amor, siempre con una gran sonrisa y dispuesta a hacer que tu experiencia sea inolvidable. Sin duda, nos recibió como si fuéramos de la familia.
Lo que más me impresionó fue la comida. ¡Vaya delicia! Las raciones son generosas y están hechas con una calidad brutal. Tienen una combinación de sabores que no vuelves a olvidar fácilmente. De hecho, teníamos tantas ganas de disfrutar que ni siquiera paramos a sacar fotos de los platos antes de comer; pero el postre... ¡bueno, ese sí me dio para una foto! Sólo de pensar en las virutas de foie sobre cama de patata, todavía me salivo. Además, el bacalao tuvo su momento estelar también, ¡impresionante!
Y antes de que se me olvide, el trato es tan familiar y caluroso que no te sientes como un cliente más, ¡sino como un amigo! La camarera nos recomendó una serie de platos que estaban de diez. Desde luego, si te dejas guiar por su criterio, no te arrepentirás. En cuanto a los precios, rondan entre 30-40€ por persona, lo cual es un chollo, considerando lo que te llevas. Sin duda, repetiremos y lo diremos a nuestros amigos: La Cueva del Chato es un sitio para añadir a la lista de lugares obligatorios en La Rioja.
Y ya que estamos, para aquellos que se preguntan qué platos son los más recomendados en La Cueva del Chato, no pueden perderse las virutas de foie, el bacalao y, por supuesto, los postres que son una verdadera obra de arte. ¡No lo penséis más y apuntadlo en vuestros planes!








